

UNICEF denuncia que hay 3.000 niños reclutados en el ejército del sur de Sudán
Al menos dos millones de personas perdieron la vida en este conflicto JARTUM.- El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) ha denunciado que alrededor de 3.000 niños se encuentran reclutados como soldados y combatientes en la región autónoma del sur de Sudán, pese al fin de la guerra civil.
La denuncia fue hecha por Frank Marita, director de la UNICEF para las provincias de Bahar Al Ghazal y Warrab, ubicadas en el sur de Sudán.
Precisó que esos niños son usados como soldados en el Ejército regular de esa región y como combatientes del Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS) y de otras milicias del sur, reveló el responsable internacional en una rueda de prensa.
Marita reiteró que el gobierno de esa región afronta la responsabilidad de desarmar a esos niños dentro de lo estipulado en el acuerdo de paz suscrito entre el ejecutivo central de Jartum y el EPLS, en enero de 2005, que puso fin a 21 años de guerra civil en el sur.
En ese sentido, el representante de la UNICEF instó a las autoridades de esa zona a reinsertar a esos menores en la sociedad.
Marita recordó que el desarme de los niños fue recomendado en una reunión entre los responsables del sur y organizaciones civiles, que fue celebrada la semana pasada en la ciudad de Juba, la capital de esa zona autónoma.
La lucha armada
Por otra parte, el representante de Naciones Unidas en Sudán, Freid Baby, elogió la colaboración que se ha dado entre el Ejército del sur, el EPLS y la ONU en el cumplimiento del protocolo de las medidas de seguridad y militares estipuladas en el acuerdo de 2005.
Recordó que en virtud de ese tratado se logró replegar un 85% de las tropas gubernamentales del Gobierno central de Jartum, que estaban destacadas en la ciudad de Wau, que durante la guerra civil fue una de las más importantes zonas militares.
La guerra civil del sur, que concluyó en 2005, se desató en 1983 cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país, lo que hizo que el EPLS emprendiera una lucha armada por la separación del sur habitado mayoritariamente por cristianos y animistas.
Al menos dos millones de personas perdieron la vida en ese conflicto, no sólo en combate sino también a consecuencia del hambre y las enfermedades
LONDRES (Reuters) - Emmanuel Jal tenía sólo ocho años cuando aprendió a disparar un arma y, mientras escucha su canción de gran éxito en África 'Gua', reflexiona sobre su extraordinaria pero a menudo violenta vida.
Jal, un niño soldado que escapó desde el sur de Sudán, ha sido ovacionado como la revelación de la música africana.
'Gua' - que significa 'poder' en árabe y 'bueno' en su lengua nativa, el nuer - está en la lista de las diez canciones más escuchadas el año pasado en Kenia y le ha proporcionado el éxito en Estados Unidos.
En la canción, una mezcla de reggae con los cánticos de las mujeres sudanesas, Jal rapea con otros ex soldados que formaban parte de los cerca de 10.000 niños reclutados tanto por el Gobierno como por los rebeldes durante la guerra civil de Sudán, que duró 20 años.
'A lo único que temía era a el helicóptero artillado', recuerda Jal, que ahora tiene casi 30 años. 'Son antibalas, podías ver al piloto sonriendo mientras tus balas rebotaban'.
'Entonces te apuntaba con sus armas'.
Jal, hijo de un ex oficial de la policía que escapó al norte para unirse al Movimiento de Liberación de la Población de Sudan (SPLM, por sus siglas en inglés), dijo que él se unió voluntariamente a las fuerzas rebeldes cuando tenía ocho años.
'Hemos visto nuestras casas ardiendo, hemos visto la guerra, hemos visto asesinatos', dijo a Reuters en Londres, donde está trabajando en colaboración con el veterano músico sudanés Abdelgadir Salim.
'Por eso teníamos ese resentimiento. Cuando nos preguntaron si queríamos aprender a disparar, dijimos: '¡Sí!''.
NUEVA VIDA EN KENIA
Jal dice que tuvo suerte de sobrevivir al conflicto. Después de escapar del SPLM con otros 400 niños soldado, fue encontrado en un campo de refugiados en el sur de Sudán por la voluntaria británica Emma McCune, quien le trasladó a Kenia en un vuelo con ayuda.
'Fui escondido entre las bolsas', dijo. 'Cuando movían una bolsa, yo me movía con la bolsa'.
Cuando McCune falleció en 1993 en un accidente de tráfico, Jal se quedó de nuevo sólo, tenía entonces 14 años. Entonces fue cuando comenzó a descubrir la música, organizó conciertos para recaudar dinero para los ex niños soldado y para los niños de la calle de Nairobi.
También por esta época, Jal se reunió con su hermana, de la que había estado separado desde hacía años.
'Me estaba buscando. Atravesó Etiopía y llegó a Kenia, donde un chico le dijo 'nosotros conocemos a tu hermano. Es cantante en Kenia''.
A pesar de sus experiencias, Jal dijo que en su último viaje a Jartum no había sentido hostilidad, siendo optimista sobre el futuro de su país y el papel que la música puede jugar.
'Hay mucho trabajo que hacer y si el Gobierno quiere tener éxito debe conservar nuestra cultura', dice Jal. 'Deben permitir a la gente, a los ciudadanos, bailar juntos'.

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